Si te gusta la gastronomía japonesa, estás de enhorabuena. Diversos estudios han demostrado que el wasabi tiene efectos beneficiosos para nuestra salud, y también para el buen estado de nuestra boca.

 

Pero, ¿qué es el wasabi y de qué consecuencias positivas estamos hablando?

El wasabi es una planta de la familia de las crucíferas, al igual que el rábano o la col, de origen asiático. Dadas las exigentes condiciones que requiere para ser cultivado y la dificultad que supone
reproducirlas, crece de manera exclusiva en la isla japonesa de Sajalí.

Hace años era utilizado para conservar el pescado, dadas sus propiedades antibacterianas y antisépticas. En la actualidad se trata de un condimento esencial en la gastronomía japonesa del cual se aprovecha, únicamente, la raíz. Resulta común verlo no solamente como complemento del sushi, sino también de diversos platos de la gastronomía japonesa o snacks variados. De sabor picante, se puede servir tanto en pasta como rallando
directamente la propia raíz.

¿Por qué es recomendable para nuestros dientes?

 

Como ya hemos mencionado, el wasabi tiene propiedades antibacterianas. Es decir, evita la formación de cadenas
microbianas en nuestra boca y nos previene de afecciones bucales como, por ejemplo, la caries.

Esto se debe a que posee un alto contenido en isotiocianato.

El isotiocianato es una molécula que, según han demostrado diferentes estudios, dificulta la formación de la placa bacteriana que daña el esmalte de los dientes y provoca la aparición de caries.

Además, dadas sus cualidades antisépticas, ayuda a reducir la inflamación tanto de heridas como de llagas.

¿Qué otros alimentos son beneficiosos para nuestra
salud bucal?

 

  • Los productos lácteos como, por ejemplo, los yogures o el queso, tienen un alto contenido en calcio que ayuda a fortalecer los dientes. Además, contienen caseína, una proteína que repara el esmalte dental.

 

  • Las verduras de hoja verde, tales como las coles de bruselas, los grelos o las acelgas, poseen un alto contenido en fibra. Para ser capaces de triturarla debemos hacer un mayor ejercicio de masticación, lo que favorece la segregación de saliva. Ésta última no sólo facilita la masticación y la deglución, sino que evita la acumulación de bacterias en la boca.

 

  • Los alimentos ricos en vitamina D fortalecen nuestros dientes y encías frente a enfermedades periodontales, pues favorecen la absorción de fósforo y calcio. Un ejemplo de alimentos ricos en
    vitamina D sería el huevo o los pescados grasos como, por ejemplo, el salmón o el atún.

 

  • Por último, la masticación de frutas y verduras crudas como, por ejemplo, las zanahorias o las manzanas, ayudan a mantener limpios los dientes y las encías.

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