¿Qué son las carillas dentales y en qué casos se usan?

 

 Las carillas dentales son unas finas láminas de porcelana o composite que se adhieren a la cara visible del diente para mejorar su aspecto estético 

Por tanto, su objetivo no es el de mejorar la funcionalidad de las piezas dentales, solo el de darles un aspecto más armónico y embellecer la sonrisa 

Son elementos que se crean a medida de cada paciente con el fin de que tenga la mayor naturalidad posible al ser colocadas junto al resto de dientes.

Por tanto, las carillas dentales se utilizan para corregir defectos tan comunes como los dientes torcidos, rotos, separados, con manchas o desgastados.

Por ejemplo, las carillas estéticas pueden ser una alternativa a la ortodoncia en caso de que una persona quiera cambiar levemente la forma de sus dientes.

 

Carillas de porcelana o cerámica

 

En primer lugar, nos encontramos las carillas de porcelana de las cuales existen dos tipos:

Ultra finas:

Son las que más calidad y duración ofrecen. La resistencia de las carillas ultra finas se debe a la porcelana inyectada que se emplea para su confección.

Estas láminas tienen un grosor similar al de una lentilla, oscilando su espesor entre los 0,3 y 1 milímetros, por lo que como norma general no es necesario limar ni alterar la forma del diente natural.

Zirconio:

Aunque el zirconio es un material muy resistente y que ofrece unos resultados altamente estéticos, se utiliza en circunstancias muy concretas en el caso de las carillas.

Esto se debe a que su grosor es mayor y son más opacas que las carillas ultra finas. 

Es habitual que el dentista recomiende el uso de carillas de zirconio si un paciente tiene un perno metálico en su pieza dental que no puede ser retirado.

La ultra fina ha terminado desplazando casi por completo a esta clase por su resistencia y calidad, así que apenas se siguen utilizando.

 

Composite

 

En segundo lugar, encontramos las carillas de composite las cuales también ofrecen un buen resultado estético para la cavidad oral del paciente. Sin embargo, el material con el que están elaboradas hace que sean menos duraderas que las de porcelana.

Por este motivo, recomendamos las carillas de composite en dos casos muy concretos: cuando la corrección es especialmente sencilla o cuando el paciente es muy joven.

Esto último se debe a que el tratamiento con carillas de porcelana es mejor llevarlo a cabo una vez que se ha completado el crecimiento, a partir de los 18 años. Por este motivo, en pacientes más jóvenes es recomendable colocar carillas de composite, ya que son reversibles, pues no necesitan un contorneado dental en ningún caso.

Así, si lo desean, el dentista puede retirarlas en el futuro de una manera muy sencilla y adherir, posteriormente, las de porcelana.

El composite ofrece resultados muy reales cuando es necesario modificar levemente el tamaño, forma o color del diente, y también para cerrar troneras (pequeños triángulos negros que aparecen entre nuestros dientes).

 

Duración y resistencia 

 

Las carillas de porcelana tienen una duración mayor que las de composite, pudiendo resistir en perfectas condiciones hasta 15 años, y además no pierden su color ni se tiñen. 

Esta duración depende en gran medida de que el paciente siga o no las instrucciones de su odontólogo relativas a mantenimiento y cuidados.

En contraposición, la duración de las carillas de composite es de un máximo de cinco años aproximadamente.

Para llegar a este plazo, es necesario acudir a revisiones de mantenimiento y que el dentista realice el pulido de las carillas.

Además, será más fácil que las carillas estéticas duren cinco años en buen estado si el paciente sigue unos buenos hábitos en cuanto a higiene y dieta.

Al ser el composite un material que se tiñe con el tiempo, los alimentos y bebidas con mucha coloración (vino tinto, café, frutos rojos, chocolate negro…) así como el tabaco no son los mejores aliados para mantenerlas en buen estado.

 

Reparación

 

Es muy poco probable que una carilla de cerámica o porcelana sufra alguna fractura.

No obstante, el paciente puede tener la tranquilidad de que cualquier daño o desperfecto será reparado rápidamente. 

Las carillas de composite pueden reconstruirse fácilmente en la clínica dental, mientras que las de porcelana se confeccionan en el laboratorio.

Sin embargo, como hemos adelantado previamente, esto no supone un tiempo de espera prolongado para la persona.

Gracias a los avances en tecnología con los que cuentan los doctores expertos en estética dental en Clínica Dental Estepona, la fabricación de las carillas estéticas se finaliza en tan solo 72 horas. 

Es una reducción de tiempo bastante notable, teniendo en cuenta que hasta hace no mucho el paciente debía esperar un mes. 

Además, los dentistas se sirven de un escáner en 3D con el que se obtiene una muestra virtual de la boca de la persona.

Así, en caso de rotura o complicación, los protésicos que trabajan en el laboratorio dental pueden volver a confeccionar una carilla sin que el paciente tenga la necesidad de desplazarse de nuevo a la clínica.

Precio

 

No es de extrañar que debido a las virtudes que presenta en cuanto a resistencia y estética, las carillas de porcelana sean más caras que las de composite.

Sin embargo, en caso de que un paciente desee obtener mayores beneficios a largo plazo, es recomendable que opte por carillas de cerámica, ya sean Lumineers o e.max.

Esta recomendación está basada, fundamentalmente, en la duración y el resultado que se obtiene con estas carillas.

Aunque el coste inicial sea más alto, podremos tenerlas de forma casi permanente y con un resultado mucho más estético con el paso del tiempo.

En cambio, las de composite son más baratas, pero requieren ser reemplazadas en menos tiempo.

 

¿Conllevan riesgos o problemas?

 

Hoy en día, podemos decir que, gracias a los avances y a las últimas tecnologías en odontología estética, las carillas dentales no dañan los dientes.

Tradicionalmente, las carillas de composite siempre han exigido tallar menos el diente que las de porcelana

Es decir, en algunos casos ni siquiera es necesario desgastar el esmalte.

Dicho esto, la necesidad de realizar el tallado depende de dos factores: la posición y el color.

Si ambos aspectos son adecuados, no será necesario hacerlo.

En cambio, si el diente se encuentra excesivamente adelantado o tiene un color muy amarillento sí que es necesario tocar la pieza dental.

En estos casos, se llevará a cabo un ligero contorneado estético tan leve que no requiere anestesia.

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